Las Soluciones basadas en la Naturaleza permiten la mitigación y adaptación al cambio climático, y resguardan la biodiversidad que podría evitar una futura pandemia.

 Por: Mauricio Luna Rodríguez, Asesor Regional en Bosques, Biodiversidad y Ecosistemas para GIZ / Programa EUROCLIMA+

San José - Costa Rica, 05 de junio del 2020. La pandemia del COVID-19 es una de las crisis sanitarias más significativas de nuestra generación. Los países han tomado acciones para implementar el distanciamiento físico y evitar la propagación del virus, y como consecuencia, la economía a corto y mediano plazo se ha visto afectada.  Al igual que el cambio climático, la pandemia amplifica las inequidades socioeconómicas dentro y entre los países. En Latinoamérica, las poblaciones más vulnerables han sido duramente golpeadas por las consecuencias sanitarias y económicas.

El nuevo coronavirus llegó en un momento crucial para la agenda de desarrollo sostenible, dado que en el 2020 se debían de tomar decisiones trascendentales en la COP26 sobre cambio climático, pero también en la Cumbre sobre Biodiversidad. Debido al contexto, ambas reuniones fueron postergadas, y aunque se continúan desarrollando acciones para la acción climática y proteger la biodiversidad, es importante preguntarnos ¿cómo se puede asegurar un futuro con mayor equidad y que coloque en el centro el resguardo ambiental?

Parte de la respuesta se encuentra en las Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN). La Unión Internacional de Conservación para la Naturaleza (UICN) resalta que las SbN son acciones para proteger, usar de forma sostenible, y restaurar ecosistemas naturales o modificados, y que permitan enfrentar retos de la sociedad, a la vez que mejoran el bienestar humano y brindan beneficios a la biodiversidad.

Las SbN se presentan como opciones para reducir el riesgo del surgimiento de nuevos virus, actuar contra el cambio climático, y generar “empleos verdes”. Las SbN dependen de ecosistemas en buen estado (naturales o modificados por el ser humano) y responden a retos sociales como la pérdida de biodiversidad, provisión de agua, seguridad alimentaria, reducción del riesgo de desastres, protección de la salud humana, así como a la adaptación y mitigación del cambio climático.

“Integrar la fuerza laboral local en programas de restauración y reforestación puede generar empleos en las comunidades”

¿Cómo pueden las SbN proteger nuestra salud y reducir el riesgo de la próxima epidemia viral?

La pérdida de biodiversidad aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades de los animales hacia los humanos (conocidas como “enfermedades zoonóticas”). En años anteriores esto sucedió con el VIH, Ébola, Zika y más recientemente COVID-19, todas enfermedades que han pasado de los aminales a las personas.  Además, y según la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés) con la degradación de ecosistemas a nivel global, muchas especies se están quedando sin espacio para desplazarse, y las interacciones con los seres humanos se incrementan.  Adicionalmente, el tráfico de especies silvestres y el consumo de animales salvajes puede incrementar la ocurrencia de virus que cruzan de animales a personas.   

Frente a ello, la conservación de la biodiversidad por medio de las SbN promueve ecosistemas sanos, reduciendo el riesgo de emergencia de enfermedades zoonóticas. Por ejemplo, por medio de las áreas protegidas se conservan ecosistemas clave y estas son parte de la solución para disminuir el riesgo de emergencia de nuevas zoonosis, generando oportunidades para que la salud humana se beneficie.   

¿Cómo pueden las SbN ayudar a enfrentar el cambio climático?

Las SbN pueden apoyar la lucha contra el cambio climático de una forma costo-efectiva. Existen dos tipos de soluciones naturales que han tomado relevancia frente a la acción climática: Adaptación basada en Ecosistemas (AbE) y Mitigación basada en Ecosistemas (MbE). La AbE es definida como el uso de la biodiversidad y de los servicios de los ecosistemas como parte de una estrategia integral que ayuda a las personas a reducir su vulnerabilidad a los efectos adversos del cambio climático. Por ejemplo, plantar árboles reduce el efecto de las “islas de calor” en zonas urbanas; en zonas agrícolas y de montaña previene la erosión de los suelos y protege a la población contra inundaciones repentinas causadas por lluvias intensas; en las costas, los manglares brindan protección contra las marejadas ciclónicas y el aumento progresivo del nivel del mar.

Mientras que la AbE fortalece la resiliencia de las personas frente a los impactos del cambio climático, la MbE resalta la importancia de la funcionalidad de los ecosistemas, con el objetivo de asegurar los sumideros naturales y disminuir las fuentes de los gases de efecto invernadero. Este enfoque de mitigación incluye la conservación de una gama amplia de ecosistemas como los bosques, humedales, así como otros hábitats costeros y marinos (por ej. manglares y pastos marinos), los cuales contribuyen a la mitigación del cambio climático. Según una publicación reciente de la UICN y la Universidad de Oxford, se estima que la MbE puede contribuir a una tercera parte de la mitigación requerida para contener el aumento de la temperatura global promedio por debajo de los 2°C para el año 2030. 

Recuperación económica verde

Mirando hacia adelante, los gobiernos se encuentran planificando paquetes de estímulos económicos para una recuperación post COVID-19. Las SbN pueden brindar una oportunidad para una “recuperación verde” que genere puestos de trabajo, reduzca el riesgo de nuevas enfermedades zoonóticas, y enfrente el cambio climático. La planificación, implementación, monitoreo y evaluación de iniciativas de SbN es intensiva en conocimiento y en mano de obra, y requerirá de la creación de puestos de trabajo para completar estas tareas. Por ejemplo, integrar la fuerza laboral local en programas de restauración y reforestación puede generar empleos en las comunidades, al tiempo que brindan múltiples beneficios adicionales, incluyendo la adaptación y mitigación al cambio climático, la reducción del riesgo de desastres por eventos naturales, así como la conservación de la biodiversidad y por lo tanto la reducción del riesgo de futuras enfermedades zoonóticas.

SbN en el Programa EUROCLIMA+

Desde el sector de Bosques, Biodiversidad y Ecosistemas del Programa EUROCLIMA+ se apoyan diversas iniciativas de SbN para enfrentar el cambio climático que brindan beneficios en la biodiversidad y la generación de empleos locales. Un ejemplo es el proyecto Siembra y cosecha de agua, canon de servicios hídricos, y reconocimiento de pago de servicios ambientales en el marco de la cooperación sur sur que se implementa en Costa Rica y Perú. Esta iniciativa tiene como uno de sus objetivos enfrentar la escasez de agua relacionada con la variabilidad climática por medio de la “siembra y cosecha de agua”. Esta práctica ancestral combina la creación de pequeños reservorios para acumular agua de lluvia cuenca arriba con la protección integral del recurso hídrico, lo cual permite la infiltración de agua en el subsuelo y su utilización en manantiales cuenca abajo. Estas medidas promueven la acción comunitaria y la sostenibilidad de la producción agropecuaria, así como la generación de empleos locales, a la vez que incentivan la protección de los ecosistemas naturales a lo largo de la cuenca.

Otro ejemplo es el proyecto Acciones Municipales en México y Brasil, el cual tiene como objetivo incrementar la resiliencia comunitaria mediante medidas de AbE en los municipios seleccionados. Las medidas implementadas, como por ejemplo los sistemas agrosilvopastoriles, contribuyen a la conservación de la biodiversidad y son ejecutadas en conjunto con el sector productivo, lo cual contribuye a dinamizar la economía y a la generación de empleos verdes. Posteriormente, las medidas de AbE son escaladas a los Planes Municipales de Desarrollo y a las Estrategias Locales de Biodiversidad para asegurar su sostenibilidad.

Sobre EUROCLIMA+

EUROCLIMA+ es un programa financiado por la Unión Europea y cofinanciado por el gobierno federal de Alemania a través del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), así como por los gobiernos de Francia y España. Su objetivo es reducir el impacto del cambio climático y sus efectos en 18 países América Latina y el Caribe promoviendo la mitigación y adaptación al cambio climático, la resiliencia y la inversión. El Programa se implementa bajo el trabajo sinérgico de siete agencias: Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Expertise France (EF), Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP), Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) GmbH y ONU Medio Ambiente.

Los proyectos "Siembra y cosecha de agua, canon de servicios hídricos, y reconocimiento de pago de servicios ambientales en el marco de la cooperación sur sur" y “Acciones Municipales en México y Brasil” son parte del componente “Bosques, Biodiversidad y Ecosistemas” del programa EUROCLIMA+, implementado por EF y GIZ.

Contacto para más información y prensa: 

Maite Cigarán: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

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